¿Y es que acaso logró mi tristeza detener el canto de los pájaros?

carota

Y resulta que a veces todo cambia de un momento a otro. Ese jueves a la tarde había desaparecido mi gata  y, cuando a la noche me enteré, además de enojarme y sentir mucha bronca no sabía que hacer… Y así sin más me acosté a dormir temprano porque no quería pensar, tampoco tenía ganas de llorar y bueno… elegí dormirme (aunque estuve toda la noche pendiente por si Ella llegaba). El viernes me levanté sabiendo que no había novedades y desayuné (como siempre) aunque por dentro nada se sentía igual. No era un viernes más. Y cerca de las 11 de la mañana me decidí a salir para recorrer el barrio y ver si la veía y preguntar a los vecinos. Y Ahí fue cuando me di cuenta de muchas cosas.

Atravesando la puerta de mi casa descubrí que para el resto de la gente ése sí era un viernes más, un viernes sin nada de raro… Lo primero que me llamó la atención fue cómo brillaba el sol (parecía hasta más luminoso que otras veces) y el calorcito que hacía a pesar que la época del año debía traer frio. Empecé a caminar apenada y triste porque sólo pensaba en Carota y sólo quería encontrarla. Caminando me di cuenta que para el barrio todo estaba perfectamente normal. La fábrica de enfrente con ese ruido molesto funcionando con normalidad, el camión descargando mercadería en el mercado de la esquina; el señor de enfrente barriendo la vereda , como siempre, como toda la vida… Y los autos que pasaban y la gente que me cruzaba y me miraba con caras “normales” y yo por dentro, yo por dentro, triste …Muy triste. ¡Los pajaritos!, cuando escuché los pajaritos cantar tan lindo me di cuenta que la vida seguía… Que nunca nada se para, que todo sigue su curso. ¿Nunca les ha sucedido de estar viviendo una “tragedia” y sentir que todo se detiene?. Creo yo que nos ilusionamos pensando que porque a nosotros nos está pasando algo feo todo debe detenerse… Pero ese día me di cuenta que no es así… Que el mundo sigue girando, como muchos dicen. Y no es que yo pretendiera que porque yo estaba mal todo el mundo debía estarlo, no, pero ese día me cayó la ficha de que Te Pase lo Que Te Pase la vida sigue y los pajaritos cantan al igual que siempre.

¿Nunca les pasó de andar por la calle con el corazón roto?, ¿y sentir que ya nada tenía sentido?…  Sin embargo, el sol brillaba allá en lo alto y la gente sonreía en la calle…

Y no digo todo esto con tono de enojada, para nada… Al contrario, estoy feliz que así sea …Que la vida siga a pesar de nuestras “grandes o pequeñas” tragedias. ¿Se imaginan cómo sería si todo se detuviera? O ¿si todo el mundo se pondría triste porque nosotros lo estamos?… ¡Qué caos y qué tristeza habría en la ciudad!. Gracias al Universo, que es sabio, estas cosas no pasan.

sol

Y bueno, así fue como luego de mi caminata por el barrio, volví a casa a almorzar y me fui al trabajo. Y ahí fue cuando sucedió algo que también me hizo darme cuenta que la vida seguía tan normalmente como siempre. Llegué a mi lugar de trabajo, triste (por dentro) y tenía pensado decirle a uno de los profesores lo que me había pasado con mi gata. Pero antes de poder hablar, él me dijo: ¡arriba dejé una rica torta, porque hoy es mi cumpleaños! Y ahí lo único que pude decir fue: ¡qué bueno! ¡Feliz cumpleaños!. Y la charla ya se fue para otros lados (lados más alegres). Y creo que esa fue la “frutilla del postre”, ahí me di cuenta que en el mismo momento y en el mismo instante en el que la tristeza se apodera de nosotros, la felicidad se apodera del que está al lado nuestro. Si, justo al lado. Y ahí el día me cambió, mi gata seguía sin aparecer pero decidí sumarme a la felicidad de esa persona y disfrutar de unos buenos mates con rica torta. ¿Por qué no hacerlo? Si para esa persona ese viernes era un día hermoso… Y ese día , en ese preciso momento, me di cuenta de algo que en realidad ya sabía pero ese día lo vi, lo sentí, lo experimenté… Ese día me di cuenta que la vida sigue, Siempre pero Siempre la Vida Sigue. Entonces, ¿qué mejor que seguir con ella y sumarnos a lo nuevo que nos va proponiendo?…

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